¿Por qué las plantas del camino se quedan tan bajitas?
La próxima vez que pasees por un camino, mira hacia abajo, a los bordes y a las grietas. Allí verás plantitas verdes, bajitas y pegadas al suelo. A solo unos pasos, en la hierba junto al camino, las mismas clases de plantas crecen mucho más altas.
Entonces, ¿por qué las plantas del camino se quedan tan bajitas? Vamos a descubrirlo juntos.
Cada día pasa mucha gente por el camino, y los perros también corretean por allí. Todos esos pies pisan las mismas plantas una y otra vez. A esto lo llamamos pisoteo, que significa aplastar algo con fuerza dando muchísimos pasos.
Cuando una planta del camino empieza a sacar un tallo alto, el pisoteo lo dobla y lo parte. La punta rota ya no puede recibir agua de las raíces, así que se marchita y se seca. La planta tiene que volver a empezar desde abajo.
Las plantas a las que les va bien en un camino tienen las hojas planas, extendidas en círculo sobre el suelo. Un zapato las aplasta, pero no hay nada alto que sobresalga y se pueda partir. Las hojas planas se doblan y vuelven a levantarse, y la planta sigue creciendo pegada al suelo.
Ahora miremos debajo de las plantas. El pisoteo también aprieta la tierra y junta mucho sus granitos. A una tierra así la llamamos compactada, que quiere decir tan apretada que casi no le queda espacio por dentro. ¿Qué crees que les pasa a las raíces de una planta en la tierra compactada?
Las raíces apenas pueden abrirse paso. La tierra compactada casi no tiene huequitos para el agua de lluvia y el aire, y las raíces necesitan las dos cosas para crecer. Por eso las raíces se quedan pequeñas y cortas.
Unas raíces pequeñas solo suben un poco de agua para la planta. Sin agua suficiente, una planta no puede formar un cuerpo grande y alto por encima del suelo. Esa es la segunda razón por la que las plantas del camino se quedan bajitas.
Recuerda dos palabras: pisoteo y compactada. El pisoteo de muchos pies parte los tallos altos y deja la tierra compactada, así que las raíces se quedan pequeñas y las plantas, bajitas.
Que duermas bien, pequeño explorador, y la próxima vez que pasees por un camino, sabrás por qué esas plantitas verdes se abrazan al suelo.









