¿Por qué la corteza del abedul es lisa y la del pino es áspera?
¿Alguna vez has tocado un árbol en un paseo? El abedul tiene la corteza blanca, y la notas lisa bajo tus dedos. El pino tiene la corteza marrón, llena de bultos y áspera.
Los dos árboles tienen corteza, como un abrigo alrededor del tronco. Entonces, ¿por qué la corteza del abedul es lisa y la del pino es áspera? Vamos a descubrirlo juntos.
El tronco de un árbol engorda un poquito cada año. El árbol necesita un tronco más grueso para sostener sus ramas, que también crecen. La corteza nueva crece por dentro, pegadita a la madera.
La corteza vieja se queda por fuera. Cuando el tronco crece, empuja esa corteza vieja. Es como cuando tu cuerpo empuja una camiseta que se te está quedando pequeña.
La corteza del abedul crece en capas, que son láminas finas puestas una encima de otra. Cada capa es fina como el papel. Imagina las páginas de un libro, bien apretadas.
Cuando el tronco empuja, las capas finas del abedul se estiran y se ensanchan con él. Las capas de fuera, las más viejas, se desprenden en tiras rizadas, como de papel. Por eso el tronco del abedul sigue liso, sin grietas hondas.
El pino hace otra cosa. Su corteza vieja es gruesa y dura, y no se puede estirar. ¿Qué crees que le pasa a esa corteza gruesa cuando el tronco la empuja?
¡Se agrieta! Unas grietas hondas parten la corteza vieja en placas, que son trozos gruesos y planos con huecos entre ellos. Las placas se quedan pegadas al árbol y se agarran fuerte.
Cada año el tronco engorda, así que las grietas se hacen más hondas y las placas más gruesas. Tus dedos suben por las placas y se hunden en las grietas. Por eso la corteza del pino es áspera.
Un tronco que crece empuja su corteza vieja. Las capas finas del abedul se estiran y siguen lisas, pero la corteza gruesa del pino se agrieta en placas ásperas.
En el bosque, un abedul blanco está quieto y liso, con tiras rizadas, como de papel, a sus pies. A su lado, un pino marrón sujeta fuerte sus placas ásperas.









