¿Por qué las gotas de lluvia se quedan redondas en algunas hojas?
Después de la lluvia, mira de cerca las hojas de un jardín. En algunas hojas, el agua se queda en bolitas redondas. Brillan como canicas de cristal y tiemblan cuando tocas la hoja.
En otras hojas, la lluvia se queda plana y mojada. Se extiende como un charquito fino y brillante. Entonces, ¿por qué las gotas de lluvia se quedan redondas en algunas hojas? Vamos a descubrirlo juntos.
Una gota de lluvia está hecha de muchísimos trocitos de agua. Cada trocito tira de los trocitos que tiene al lado. Todos se abrazan muy juntitos, como amigos en un abrazo apretado. Ese tirón intenta dejar la gota redonda.
Una hoja también puede tirar del agua. Cuando una hoja agarra el agua, estira la gota hacia fuera. El tirón de la hoja es más fuerte, así que la gota se queda plana.
Las hojas donde las gotas se quedan redondas son distintas. Llevan una capa finita de cera, como la de los lápices de cera. La cera deja la hoja lisa y resbaladiza. ¿Qué crees que hace el agua encima de esa cera tan resbaladiza?
El agua casi no puede agarrarse a la cera. Por eso la hoja con cera tira muy poquito de la gota. Nada estira el agua para dejarla plana. La gota se queda ahí quietecita, ligera y suelta.
Ahora gana el tirón del agua. La gota se abraza a sí misma, se hace una bola redonda y se queda encima de la hoja. Se parece a las canicas brillantes que vimos después de la lluvia. A una gota así la llamamos perla, que quiere decir una bolita de agua posada sobre algo.
Una hoja con cera tira muy poco de la lluvia. Por eso cada gota se abraza a sí misma y se vuelve una perla redonda.
Por todo el jardín, las hojas con cera brillan llenas de perlas de lluvia. Cada perla se queda ahí, redonda y brillante, como una canica de cristal al sol.









