A child stands outside in the morning breeze as gray rain clouds gather in the sky.A child stands outside in the morning breeze as gray rain clouds gather in the sky.
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Así se hace el pronóstico del tiempo · Episodio 1 de 4

¿Por qué podemos adivinar qué tiempo hará mañana, pero no el mes que viene?

Descubre cómo quienes estudian el tiempo saben qué nos traerá mañana y qué es un pronóstico. Los pequeños cambios en el aire crecen cada día y hacen que el tiempo del mes que viene sea una sorpresa.

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Texto del episodio

¿Por qué podemos adivinar qué tiempo hará mañana, pero no el mes que viene?

Imagina que sales de casa por la mañana y sientes un viento fresco en las mejillas. Anoche, una persona mayor dijo que iba a llover, y ahora las nubes grises llenan el cielo. ¡Acertó al decir qué tiempo haría!

Pero nadie puede decirte si hará sol un día del mes que viene. Ni tu profe ni quien da el tiempo en la tele. Entonces, ¿por qué podemos adivinar qué tiempo hará mañana, pero no el mes que viene?

El aire en movimiento da lugar al tiempo que hace, y el aire no deja de moverse. El viento empuja las nubes, la lluvia y el aire cálido de un lugar a otro, cruzando montañas y mares. Por eso, el tiempo que llegará mañana hasta ti ya está hoy en otro lugar, lejos.

Las personas que estudian el tiempo observan cómo está el aire ahora mismo por todo el mundo. Sueltan globos que suben al cielo y miran imágenes tomadas desde el espacio. Así comprueban la temperatura, el viento y la humedad del aire para saber qué viene hacia ti.

Después calculan hacia dónde se moverán las nubes y el viento. Su respuesta se llama pronóstico. Un pronóstico dice qué tiempo creemos que hará según lo que está pasando ahora en el aire. El pronóstico para mañana funciona bien porque las nubes de mañana ya están en camino.

Aun así, nadie puede medir cada pequeño cambio en el aire de toda la Tierra. Una brisa suave sobre un campo o una zona de aire cálido junto a un lago escapan a sus globos e imágenes. ¿Qué crees que les pasa a esos pequeños cambios que no han detectado cuando pasan los días?

¡Se hacen más grandes! Un pequeño cambio de hoy mueve el aire un poco más mañana, y aún más al día siguiente. Es como una bola de nieve que rueda cuesta abajo y se hace cada vez más grande.

Al cabo de unos diez días, esos pequeños cambios han crecido tanto que cambian el rumbo de las nubes. Entonces, un pronóstico ya no puede decir qué pasará en el cielo. Por eso, el tiempo del mes que viene sigue siendo una sorpresa.

Hoy nos ha ayudado una palabra: pronóstico. El tiempo de mañana ya viene hacia nosotros y podemos preverlo con un pronóstico, pero los pequeños cambios del aire que no detectamos crecen cada día hasta que el mes que viene queda demasiado lejos para saber qué tiempo hará.

La próxima vez que escuches el pronóstico para mañana, mira al cielo y saluda con la mano a las nubes que ya vienen hacia ti.

La Tierra y el tiempo

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