¿Cómo encuentran los satélites las tormentas desde el espacio?
Piensa en un día en que el cielo se puso oscuro y pesado. Notabas cómo el viento te tiraba de la ropa y oías los truenos retumbar a lo lejos. Desde el suelo, solo podías ver un trocito pequeño de aquellas nubes.
Muy por encima de las nubes, allá lejos en el espacio, unos satélites dan vueltas alrededor de nuestra Tierra. Ellos no notan el viento ni oyen los truenos. Entonces, ¿cómo encuentran los satélites las tormentas desde el espacio?
Un satélite del tiempo da vueltas alrededor de la Tierra mucho más alto que cualquier avión. Desde allí arriba, ve un océano entero de una sola vez. Por eso puede ver una tormenta gigante de punta a punta, y no solo un trocito.
El satélite lleva una cámara que mira hacia la Tierra. De día, hace fotos de las nubes, que se ven blancas sobre el mar azul oscuro. Las nubes de tormenta aparecen como manchas grandes y brillantes, porque las nubes gruesas devuelven mucha luz del sol.
Pero de noche, el sol no ilumina las nubes. Por eso el satélite tiene también una cámara de infrarrojos, que es una cámara que ve lo calientes o frías que están las cosas. Los infrarrojos funcionan a oscuras, así que el satélite sigue vigilando toda la noche.
Muy arriba en el cielo, el aire está helado. Una nube de tormenta crece tanto que su parte de arriba llega hasta ese aire tan frío. En las imágenes de infrarrojos, las nubes de tormenta más altas aparecen como los puntos más fríos de todos.
El satélite no hace una sola foto. Hace fotos nuevas una y otra vez, cada pocos minutos, y las envía a la Tierra por radio. Así, las fotos van mostrando cada nube que empieza a cambiar.
Abajo, en el suelo, un meteorólogo, que es una persona que trabaja diciendo qué tiempo va a hacer, recibe esas fotos. El meteorólogo las pasa una detrás de otra, como esos libritos en los que, al pasar las hojas rápido, los dibujos se mueven. ¿Cómo crees que se ve una tormenta cuando las fotos pasan seguidas?
¡Las nubes empiezan a moverse! Las nubes de tormenta se hinchan y se extienden, y sus puntos más fríos se hacen más grandes en las imágenes de infrarrojos. Cuando el meteorólogo ve que las nubes hacen eso, sabe que allí se está formando una tormenta.
Infrarrojos, meteorólogo. Un satélite muy por encima de la Tierra hace una foto tras otra de las nubes, su cámara de infrarrojos encuentra las nubes de tormenta más altas y frías, y un meteorólogo las ve crecer hasta convertirse en tormenta.
La próxima vez que el cielo se ponga oscuro y gruñón, imagina un satélite allá arriba, vigilándonos a todos en silencio.

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