¿Por qué las abejas visitan las flores?
¿Has visto alguna vez una abeja en un jardín soleado? Escucha con atención. Bzzz, bzzz, zumba la abeja. Vuela de una flor de colores vivos a otra.
Se posa en una flor amarilla, luego en una rosa y después en una blanca. ¿Por qué las abejas visitan las flores? Vamos a seguir a una abeja muy atareada para descubrirlo.
Nuestra abeja tiene hambre, como tú antes de comer. Una abeja no puede comer pan ni manzanas. Su comida la espera dentro de las flores.
En el fondo de la flor se esconde una gota de jugo dulce. Ese jugo se llama néctar: es el líquido azucarado que produce una flor. El néctar es comida para la abeja.
La abeja mete su larga lengua y bebe el néctar, como tú bebes zumo con una pajita. El néctar dulce le da fuerzas para volar. Pero la flor tiene otro alimento para las abejas. ¿Qué crees que será?
Sobre la flor hay un polvo amarillo y suave. Se llama polen: es el polvo fino que produce una flor. El polen alimenta a las abejas pequeñas y las ayuda a crecer fuertes.
El polen se pega al cuerpo peludo de la abeja. La abeja se lo quita con las patas y forma una bola bien redonda sobre ellas. Ahora puede llevarse el polen a casa.
Una flor solo tiene un sorbito de néctar y un poco de polen. Por eso, la abeja vuela a la siguiente flor, y a otra, y a otra. Por eso ves a las abejas ir de flor en flor.
Pronto, la abeja tiene las patas llenas de polen y la barriga llena de néctar. Vuela a su casa, la colmena. Allí comparte la comida con las otras abejas y las abejas bebés.
Néctar. Polen. Las abejas hambrientas visitan flores para recoger su comida: néctar dulce y polen amarillo.
La próxima vez que una abeja pase zumbando, sabrás que va a buscar comida. Que duermas muy bien, peque.









