¿Cómo protegen las espinas a una planta?
Piensa en un rosal de un jardín o en una zarzamora junto a un camino. ¿Alguna vez has pasado rozando una y has sentido un arañazo rápido y punzante en la mano?
Esos trocitos duros y puntiagudos de los tallos son las espinas. Puedes verlas asomar entre las hojas. Entonces, ¿cómo protegen las espinas a una planta?
Para empezar, una planta necesita sus hojas. Las hojas atrapan la luz del sol y ayudan a la planta a fabricar su propio alimento, y así puede crecer.
A muchos animales les encanta mordisquear hojas. Un ciervo, una cabra o un conejo es un herbívoro, es decir, un animal que solo come plantas. Cuando se acerca un herbívoro con hambre, la planta no puede huir ni esconderse.
Aquí es donde ayudan las espinas. Salen a lo largo de los tallos y las ramas, duras y afiladas, como agujas diminutas. Están justo donde una boca hambrienta quiere morder.
Imagina un ciervo que estira su suave hocico hacia un arbusto con espinas. Cuando va a coger una hoja, una espina le pincha los labios y la lengua. ¡Ay! ¿Qué crees que hará el ciervo ahora?
El ciervo echa la cabeza hacia atrás muy deprisa. Comer aquí le duele demasiado, así que se marcha a buscar plantas más blandas, sin pinchos. El arbusto con espinas se queda con sus hojas.
Además, el ciervo se acuerda de ese pinchazo. La próxima vez que este herbívoro pase cerca del arbusto, se mantendrá lejos y elegirá algo más blando para comer. Día tras día, las espinas siguen protegiendo la planta.
Nuestra palabra clave de hoy es herbívoro. Cuando un herbívoro con hambre muerde, las espinas afiladas le pinchan la boca, así que deja de comer, se acuerda del pinchazo y deja la planta con sus hojas.
La próxima vez que veas un arbusto con espinas, puedes sonreír y saber que sus pequeños guardianes afilados están cuidando sus hojas.









