¿Adónde va un paracaídas de diente de león?
¿Has cogido alguna vez un diente de león blanco y esponjoso y has soplado? ¡Fuuu! Un montón de paracaídas suaves se elevan a tu alrededor. Siente lo ligeros que son cuando pasan junto a tu cara y te hacen cosquillas.
Cada paracaídas se aleja volando y se ve cada vez más pequeño. Hasta que ya no lo vemos. Entonces, ¿adónde va un paracaídas de diente de león?
Mira de cerca uno de los paracaídas. Abajo cuelga una pequeña semilla marrón. La parte esponjosa de arriba parece un paraguas diminuto. Lleva esa semilla por el aire.
Entonces llega el viento y empuja la parte esponjosa. El paracaídas se eleva, con semilla y todo. Empieza a flotar: el viento lo lleva despacio por el aire.
La parte esponjosa pesa muy poco, así que el viento la mantiene en el aire mucho rato. El paracaídas puede flotar sobre tu jardín, pasar la valla y cruzar un campo entero. Puede acabar muy lejos de la planta donde creció.
Al cabo de un rato, el viento se calma y sopla más despacio. Ahora empuja mucho menos la parte esponjosa. ¿Qué crees que hace el paracaídas después?
Baja flotando suavemente, con la semilla por delante, porque la semillita tira de él hacia abajo. Baja, baja, baja, suave como una pluma. La semilla toca el suelo y su viaje termina.
Muchos paracaídas aterrizan en la tierra, la capa marrón y blanda donde crecen las plantas. La semilla se queda ahí, en la tierra. En la tierra, una semilla puede crecer y convertirse en un nuevo diente de león.
Flotar. Tierra. El viento hace flotar los paracaídas y muchos dejan sus semillas en la tierra.
La próxima vez que soples un diente de león, puedes despedir con la mano a cada semillita mientras se aleja flotando.









