¿Por qué practicar hace que saltar la cuerda sea más fácil?
Fiu, plas, fiu, plas. ¿Oyes cómo la cuerda roza el suelo y sientes cómo tus pies se despegan del piso? La primera vez que lo intentas, la cuerda se te engancha en los pies una y otra vez.
Pero sigues intentándolo, día tras día. Una tarde, la cuerda da vueltas y vueltas, y tus pies saltan por encima cada vez. ¿Por qué, entonces, practicar hace que saltar la cuerda sea más fácil?
Para saltar la cuerda, tus manos tienen que hacerla girar y tus pies tienen que saltar en el momento justo. Tu cerebro les dice cuándo moverse. Les manda sus mensajes por los nervios, que son unos hilos finitos que llevan los mensajes desde el cerebro hasta los músculos.
El primer día, tu cerebro todavía no sabe cuándo toca cada cosa. Tiene que pensar en tus manos, luego en tus pies, luego en la cuerda. Los mensajes salen lentos y revueltos, así que saltas demasiado pronto o demasiado tarde.
Cada vez que practicas, tu cerebro manda los mismos mensajes, y los caminos que los forman dentro de tu cerebro se hacen más fuertes. Imagina que cruzas un campo de hierba siempre por el mismo sitio, hasta que aparece un sendero liso. ¿Qué crees que hace un mensaje en un sendero liso y bien pisado?
¡Pasa zumbando, rápido y sin esfuerzo! Ahora tu cerebro manda cada mensaje en el momento justo, y tus nervios lo llevan derechito a tus músculos. Así, tus manos y tus pies se mueven juntos, al ritmo de la cuerda.
Después de mucha práctica, tu cerebro guarda bien todo el movimiento de saltar. A esto lo llamamos memoria muscular, que quiere decir que tu cerebro recuerda un movimiento tan bien que tu cuerpo lo hace sin pensar. La memoria muscular vive en tu cerebro, no dentro de los músculos de las piernas.
Gracias a la memoria muscular, ya no piensas en cada salto. La cuerda gira y tus pies se levantan suavecito por encima, ellos solos. Por eso saltar la cuerda se vuelve mucho más fácil.
Nervios, memoria muscular. La práctica hace más fuertes los caminos dentro de tu cerebro, así que tus nervios llevan cada mensaje justo a tiempo, y la memoria muscular deja que tu cuerpo salte sin pensar.
Que duermas muy bien, y que tu cerebro sueñe con cuerdas que giran y pies felices que rebotan.









