¿Por qué me encanta un olor que a ti no te gusta?
Cierra los ojos y huele despacito. Imagina unos rollitos de canela calentitos, recién salidos del horno. Mmm, sonríes y vuelves a respirar su olor. ¡Pero el amigo que está a tu lado arruga la nariz y dice puaj!
Ese olor te pone contento, pero a tu amigo no le gusta. Entonces, ¿por qué te encanta un olor que a otra persona no le gusta? Vamos a descubrirlo juntos.
Cuando hueles algo, unas partículas diminutas de ese olor entran en tu nariz. Tu nariz manda un mensaje rápido a tu cerebro. Ese mensaje ayuda a tu cerebro a distinguir la canela del jabón o de los calcetines.
Tu cerebro también guarda recuerdos. Un recuerdo es algo que guardas de lo que has vivido. Tu cerebro guarda lo que pasó la primera vez que oliste algo. Así sabe cómo te sentiste la última vez que percibiste ese olor.
Imagínate comiendo rollitos de canela en la mesa de tu abuela. Ella te abraza, y la cocina está calentita y acogedora. Tu cerebro guarda ese recuerdo feliz junto con el olor.
Ahora, el olor a canela vuelve a llegar a tu nariz. Tu cerebro recupera también el recuerdo feliz. Esa sensación de estar tan a gusto hace que te encante el olor.
Tu amigo olió la canela por primera vez otro día, cuando le dolía la barriga. Su cerebro guardó un recuerdo poco agradable junto con ese olor. ¿Qué crees que pasa cuando tu amigo vuelve a oler canela?
Su cerebro le hace recordar aquella sensación de dolor de barriga. Por eso tu amigo arruga la nariz, aunque a ti te encante ese olor. ¡El mismo olor, pero un recuerdo diferente!
Recordemos una palabra: recuerdo. Te encanta ese olor porque te trae un recuerdo feliz; el de tu amigo es diferente.
Que duermas bien y que tus sueños huelan como tu recuerdo más feliz.









