¿Cómo hago para que los frutos rojos no se aplasten en la bolsa del pícnic?
¿Alguna vez has tenido una frambuesa madura en la mano? Está blandita y fresquita. Huele dulce, a verano.
Ahora imagina un día soleado de pícnic. Quieres llevar frutos rojos en la bolsa, redonditos y listos para comer. Entonces, ¿cómo haces para que los frutos rojos no se aplasten en la bolsa del pícnic?
Los frutos rojos tienen la piel finita y mucho zumo dentro. Cuando algo pesado aprieta un fruto rojo, su piel se rompe. El zumo se sale, y así es como se aplasta.
Así que primero necesitas un recipiente, que es una caja dura con tapa. Sus lados duros no se doblan como la bolsa blanda. Así, las demás cosas de la bolsa no pueden clavarse en los frutos rojos.
Después, colocas los frutos rojos en el recipiente en una sola capa, es decir, uno al lado de otro y todos a la misma altura. Ningún fruto se queda encima de otro. Así, a ningún fruto lo aprietan otros desde arriba.
Ahora tú y una persona mayor llenáis la bolsa. Las cosas pesadas van primero, como la botella de agua y las manzanas. En el fondo, no aprietan nada blandito. Entonces, ¿dónde crees que va el recipiente de los frutos rojos?
¡Va arriba del todo! Metes el recipiente el último, encima de todo lo demás. Nada pesado se apoya en su tapa para empujarla, así que todos los frutos de la capa siguen redondos.
Por último, llevas la bolsa derecha, cogida por las asas. Así el recipiente se queda arriba todo el camino. Tus frutos rojos viajan en su capa, sanos y enteros.
Mantienes redondos los frutos rojos en un recipiente duro, en una sola capa, arriba del todo en la bolsa. Así nada pesado puede apretarlos.
En el pícnic, levantas la tapa del recipiente. Ahí están tus frutos rojos en su capa plana, redondos y brillantes, listos para comer.









