¿Cómo sale un brote de la tierra?
¿Has metido alguna vez una semilla de judía en una maceta con tierra? Bajo tu dedo, la tierra está fresquita y se desmigaja. Después esperas y, un día, ¡asoma un brote verde!
Pero la semilla está a oscuras, debajo de toda esa tierra. Entonces, ¿cómo sale un brote de la tierra? Vamos a descubrirlo juntos.
Cada semilla de judía tiene una piel fina y dura, como una chaquetita. Bajo la tierra húmeda, la semilla bebe agua. El agua despierta a la plantita que duerme dentro.
La semilla se hincha y se pone gordita y redonda. Crece tanto que su piel se abre. ¡Ahora la plantita tiene por dónde salir!
Primero, una pequeña raíz sale por la abertura. Crece hacia abajo y sujeta la semilla en la tierra. Después, otra parte empieza a despertar. ¿Hacia dónde crees que crecerá?
¡Crece hacia arriba, hacia la superficie de la tierra! Esta parte se llama brote: es el tallo joven de la nueva planta. El brote sabe hacia dónde crecer para subir, incluso a oscuras.
El brote de la judía se dobla como un gancho. Su punta blandita queda resguardada detrás, donde la tierra no la araña. La parte curva va delante y abre camino.
Ahora el brote crece y se hace cada vez más largo. Cada día se estira un poquito más hacia arriba. Va apartando los terroncitos de tierra con pequeños empujones.
La semilla le da fuerza al brote. Tiene comida guardada dentro, como una fiambrera. El brote usa esa comida para seguir creciendo a oscuras.
Por fin, la parte curva del brote sale al aire. Después, el brote se endereza despacio hacia la luz. ¡Hola, pequeño brote!
Brote. El agua despierta la semilla y su brote se alarga, empujando hasta salir de la tierra.
Duerme bien y sueña con brotes verdes que se estiran para dar los buenos días.









