¿Qué puede hacer un helicóptero que un avión no puede?
¡Tacatacatá, tacatacatá! ¿Alguna vez has oído ese ruido allá arriba en el cielo? Viene de un helicóptero que vuela por encima de las casas. Los aviones también vuelan por ahí, muy alto sobre los tejados.
Los aviones y los helicópteros vuelan los dos, pero no son iguales. Entonces, ¿qué puede hacer un helicóptero que un avión no puede? Vamos a descubrirlo juntos.
Un avión grande necesita una pista larga y plana en el aeropuerto. Corre por esa pista, cada vez más rápido. Sus alas solo lo levantan cuando el aire pasa por ellas muy deprisa. Por eso un avión tiene que ir siempre hacia delante mientras vuela.
Un helicóptero tiene unas aspas largas y finas en el techo. Las llamamos el rotor, que son las aspas que giran arriba del todo. Cuando el piloto enciende el motor, el rotor da vueltas y vueltas, muy rápido.
Mientras gira, el rotor empuja el aire hacia abajo, fuerte y rápido. El aire, a su vez, empuja hacia arriba y levanta el helicóptero. Cuando ese empujón hacia arriba es más fuerte que el peso del helicóptero, ¡sube!
Así que un helicóptero no necesita ninguna pista larga. El piloto lo hace subir recto hacia arriba desde el sitio donde está. Muy pronto está muy alto, por encima de los árboles. ¿Te imaginas qué puede hacer allí arriba un helicóptero que un avión no puede?
¡Puede quedarse quieto en el aire! Eso se llama quedarse suspendido, que quiere decir quedarse en un mismo sitio, allá arriba en el cielo. El piloto hace que el rotor siga empujando el aire hacia abajo para sostener el helicóptero ahí. Un avión grande nunca puede quedarse suspendido.
Como puede quedarse suspendido, un helicóptero puede aterrizar en sitios muy pequeños. Se queda suspendido sobre un trocito plano, como una azotea o un poco de césped. Luego el piloto lo deja bajar despacio, recto hacia abajo, con el rotor todavía girando.
El rotor de un helicóptero gira y empuja el aire hacia abajo, así que sube recto y se queda suspendido. Un avión grande nunca puede quedarse suspendido así.
¡Tacatacatá, tacatacatá! Allá arriba, sobre los tejados, un helicóptero se queda quieto en el cielo. Su rotor da vueltas y vueltas y lo sostiene justo ahí.









