¿Por qué una cuchara muestra una cara tan rara?
A la hora de cenar, hay una cuchara brillante junto a tu plato. Cógela y nota lo fresquita y lisa que está. Ahora levántala y mira su parte de atrás, que brilla. ¿De quién es esa cara tan graciosa que te mira?
¡Esa cara es la tuya! Pero se ve achatada y rara. Vamos a pensar juntos. ¿Por qué una cuchara muestra una cara tan rara?
La luz rebota en tu cara, como una pelota contra una pared. Una cuchara brillante devuelve esa luz a tus ojos. Así ves una imagen de ti. Es tu reflejo, la imagen de ti que te devuelve algo brillante.
El espejo del baño es plano, como un charco quieto. La luz de tu cara rebota en él y vuelve directamente. Por eso tu reflejo en el espejo se ve igual que tú.
Una cuchara no es nada plana. Tiene una curva: su forma se dobla de manera redondeada. Esa curva desvía la luz cuando rebota y vuelve hacia ti.
Mira otra vez la parte de atrás de la cuchara. Aquí la curva sobresale como una colinita y mete toda tu cara en una imagen pequeña. Por eso tu reflejo se ve pequeñito y achatado. Solo tu nariz, que está más cerca de la colinita, se ve grande.
Ahora dale la vuelta a la cuchara y mira la parte de delante. Aquí la curva se hunde hacia dentro, como un cuenco diminuto para sopa. ¿Qué crees que le pasará a tu cara ahí dentro?
¡Se pone del revés! La curva del cuenco envía la luz de tu pelo hacia la parte de abajo de la cuchara. La luz de tu barbilla llega a la parte de arriba. Así que tu reflejo queda cabeza abajo.
Reflejo. Curva. La curva de la cuchara desvía la luz de tu cara y hace que tu reflejo se vea raro.
La próxima vez que mires una cuchara, regálale a tu gracioso reflejo una sonrisa de sueño, peque.









