¿Por qué un clip pegado a un imán puede levantar otro clip?
¿Alguna vez has acercado un imán a un clip? ¡Clic! El clip da un salto y se queda bien pegado. Luego puede pasar algo sorprendente.
Tocas el primer clip con un segundo clip. ¡También se queda colgado! El segundo clip no toca el imán para nada. Entonces, ¿por qué un clip pegado a un imán puede levantar otro clip?
Un clip está hecho de acero, que es un metal fuerte y brillante. Los imanes atraen el acero. Por eso un imán agarra un clip, pero no un lápiz de cera ni un calcetín.
Un imán tiene una fuerza que no podemos ver. Esa fuerza llega un poquito más allá del imán. Por eso el clip saltó antes de tocarlo. No puedes verla, pero sí puedes ver cómo tira.
Después, el imán toca el clip de acero. Enseguida, el imán le pasa su fuerza al clip. La fuerza recorre el clip de una punta a la otra. El clip parece igual, pero por dentro ha cambiado.
Con esa fuerza dentro, el clip se convierte en un imán pequeñito. Sigue siendo un imán pequeñito mientras toca el grande. Piensa en lo que hizo el imán grande con el primer clip. Entonces, ¿qué crees que puede hacer un imán pequeñito?
¡Puede atraer, igual que el imán grande! El primer clip atrae al segundo clip de acero. El segundo clip sube y se queda bien pegado. Ahora cuelgan dos clips en fila, uno debajo del otro.
El imán grande le pasa su fuerza al clip de acero. Así el clip se convierte en un imán pequeñito y atrae al siguiente clip.
Dos clips de acero brillantes cuelgan del imán. El clip de arriba sostiene al de abajo, como una cadenita que se balancea.









