¿Por qué dos imanes se empujan el uno al otro?
Imagina dos imanes, uno en cada mano, fresquitos y lisos. Los acercas despacio, cada vez más cerca. De pronto, se escabullen. Notas un empujoncito suave en los dedos, aunque los imanes no se tocan.
Ese empujón sorprende un poco, ¿verdad? A los imanes les encanta pegarse, como el imán de la nevera que sujeta tu dibujo. Entonces, ¿por qué dos imanes se empujan el uno al otro?
Cada imán tiene dos extremos, uno a cada lado. Los dos extremos son de clases distintas, un poco como el zapato izquierdo y el derecho. Esa diferencia importa cuando dos imanes se acercan.
Cada extremo da un tirón o un empujón que no se ve. Funciona a través del aire, como una mano suave e invisible que se estira. Por eso los imanes se mueven solos, antes incluso de tocarse.
Cuando un extremo se acerca a un extremo de la otra clase, tiran el uno del otro. ¡Clic! Los dos imanes se pegan y se agarran fuerte, como dos amigos de la mano. Y ahora, ¿qué crees que pasa cuando se acercan dos extremos de la misma clase?
¡Se empujan! Son extremos iguales, que quiere decir dos extremos de la misma clase. Dos extremos iguales nunca tiran el uno del otro, ni un poquito. En cambio, se empujan para separarse.
Cuando los extremos iguales se acercan, se empujan hacia atrás, como un resorte que rebota. Ese empujón fue el que apartó los imanes de tus dedos.
Ahora ya sabes el secreto de ese empujón. Dos imanes se separan porque sus extremos iguales se dan un empujón que no se ve.
De vuelta en tus manos, los dos imanes se escabullen otra vez. Ese empujoncito suave en tus dedos ya no es ninguna sorpresa.









