¿Por qué tiembla el reflejo en un charco?
Después de la lluvia, puedes ver el cielo, un árbol o hasta tu cara en un charco. A veces, esa imagen tiembla aunque el árbol esté quieto. ¿Por qué tiembla el reflejo en un charco?
Todo empieza con la luz, que nos permite ver las cosas. Durante el día, el sol nos da luz. Parte de esa luz llega al árbol y rebota en muchas direcciones.
Parte de la luz que rebota en el árbol llega al charco. El agua hace que una parte rebote hacia tus ojos. Así ves un reflejo, una imagen que aparece cuando la luz rebota en algo.
Cuando el agua está quieta y lisa, el charco parece un espejo. La luz del árbol rebota siempre de la misma manera. Por eso, el reflejo también parece quieto.
Pero la brisa puede empujar la superficie del agua. Entonces se forman ondas, pequeñas olas que recorren el charco. Una gota de lluvia también puede formar ondas al caer y mover el agua.
Ahora una brisa mueve las ondas de nuestro charco. ¿Qué crees que pasará con el reflejo del árbol? El árbol sigue quieto, pero su imagen en el agua empieza a temblar.
Cada onda tiene partes inclinadas, como pequeñas lomas de agua. Esas partes hacen que la luz rebote en otra dirección. Por eso cambian las partes del reflejo del árbol que llegan a tus ojos.
Mientras las ondas avanzan, sus partes inclinadas cambian de lugar. La luz rebota en distintas direcciones, y algunas partes del reflejo parecen estirarse, encogerse y temblar. ¡Se mueve el agua, no el árbol!
Cuando la brisa deja de empujar, las ondas se van calmando. El agua vuelve a estar más lisa, y la luz del árbol rebota otra vez de la misma manera. El reflejo también se queda quieto.
Luz, reflejo y ondas: esos son los pasos. El reflejo en un charco tiembla porque las ondas en movimiento hacen que la luz rebote en distintas direcciones hacia tus ojos.
Ya conoces el pequeño secreto del reflejo que tiembla en un charco.









