¿Por qué un ordenador confunde a un gato con un zorro?
¿Has visto alguna vez un móvil que mira la foto de un animal y te dice su nombre? Imagínate un gato suave y esponjoso en esa foto, con un pelaje calentito que casi podrías acariciar. El móvil mira, piensa un momento y dice gato.
Ahora imagina que en la foto hay un zorro. ¡El pequeño ordenador que lleva el móvil mira al zorro y también dice gato! ¿Por qué un ordenador confunde a un gato con un zorro?
Un ordenador no tiene ojos como los tuyos y nunca ha acariciado a un gato. Para un ordenador, una imagen son miles de puntitos de colores. Necesita ayuda para aprender qué puntitos forman un gato y cuáles forman un zorro.
Por eso, las personas que lo construyen le dan un entrenamiento: le enseñan muchas fotos con el nombre correcto en cada una. Le muestran miles de gatos con la palabra gato y miles de zorros con la palabra zorro. Con el entrenamiento, el ordenador aprende a partir de ejemplos.
Durante el entrenamiento, el ordenador busca un patrón: un aspecto que se repite en muchas fotos. En las fotos de gatos encuentra orejas puntiagudas, bigotes, pelo suave y una cola larga. El ordenador guarda cada patrón como una pista para más adelante.
Después, el ordenador recibe una foto completamente nueva. Busca en ella todos los patrones que aprendió y elige el nombre cuyos patrones encajan mejor. Así le pone nombre a un animal en una foto que nunca había visto.
Aquí viene lo difícil. ¡Los zorros también tienen orejas puntiagudas, bigotes, pelo suave y una cola larga! Los gatos y los zorros comparten la mayoría de los patrones que conoce el ordenador. ¿Qué patrón crees que podría indicarle todavía que está viendo un zorro?
¡Un hocico largo y puntiagudo! Cuando un zorro duerme hecho un ovillo y mete el hocico debajo de la cola, esa pista queda escondida. Entonces solo muestra patrones que también tienen los gatos, así que el ordenador elige el nombre gato. No sabe qué es realmente un zorro; solo compara patrones.
Además, el ordenador solo aprende de sus propias fotos de entrenamiento. Imagina que quienes las eligieron le enseñaron zorros corriendo por bosques nevados, pero ninguno durmiendo hecho un ovillo. Entonces el ordenador no tiene ningún patrón de un zorro dormido y no puede reconocerlo en esa foto.
Entrenamiento, patrón. Un ordenador confunde a un gato con un zorro porque el entrenamiento que le dan las personas solo le enseña patrones, y los gatos y los zorros comparten la mayoría de esos patrones.
Buenas noches, pequeño genio, y la próxima vez que veas un gato o un zorro, disfruta de cada pequeña diferencia que tus propios ojos pueden descubrir.









