¿Por qué los autobuses cambian de ruta cuando una calle está cerrada?
¿Alguna vez has ido sentado en el autobús, mirando cómo pasan las calles por la ventana? Un día, el autobús gira por un sitio distinto al de todos los días. Si escuchas con atención, oirás el intermitente hacer tic, tic, tic mientras gira.
Por la ventana ves conos naranjas y un cartel grande cruzado en la calle de siempre. Y te preguntas: ¿por qué los autobuses cambian de ruta cuando una calle está cerrada?
Cuando una calle está cerrada, unos trabajadores ponen una valla de lado a lado mientras arreglan la calzada. La valla no deja pasar a coches ni autobuses, y así los trabajadores están seguros mientras cavan.
Un autobús no puede colarse junto a una valla como hace una bici. Es largo y pesado, y necesita una calle ancha y despejada para avanzar. Con la calle cortada, el autobús no tiene por dónde pasar.
Esperar delante de la valla no sirve de nada, porque arreglar una calle lleva muchas horas. Mientras tanto, la gente que va en el autobús tiene que llegar al colegio, al trabajo y a las tiendas. Entonces, ¿quién crees que elige el nuevo camino del autobús?
Lo eligen las personas de la empresa de autobuses. Preparan un desvío, que es otro camino para rodear el trozo de calle cerrado. Escogen calles lo bastante anchas para un autobús grande y que vuelvan pronto a la ruta de siempre. Después les cuentan el nuevo camino a todos los conductores.
El conductor sigue el desvío giro a giro y conduce el autobús grande con mucho cuidado al doblar cada esquina. Así rodea la valla y vuelve a su ruta de siempre.
De esta manera, todos los que van dentro llegan igualmente al colegio, al trabajo y a las tiendas. Por eso tu autobús giró por otro camino cuando la calle estaba cerrada.
Los trabajadores cortan la calle cerrada con una valla, y un autobús largo y pesado no tiene por dónde pasar. Las personas de la empresa de autobuses preparan un desvío, y el conductor lo sigue para rodear la valla y volver a su ruta de siempre.
El autobús pasa junto al último cono naranja y vuelve a su calle de siempre. Detrás, los trabajadores siguen arreglando la calzada, seguros tras su valla, mientras el autobús ronronea camino de la siguiente parada.









