¿Cómo hicieron las luces eléctricas que las noches de las ciudades tuvieran más movimiento?
¿Alguna vez has salido a la calle de noche y la has visto toda iluminada? Los escaparates brillan, los coches pasan zumbando y la gente charla en la acera bajo las farolas. Imagina esa calle cálida y luminosa.
Ahora piensa en una ciudad de hace mucho tiempo, antes de las luces eléctricas. Entonces, ¿cómo hicieron las luces eléctricas que las noches de las ciudades tuvieran más movimiento? Vamos a descubrirlo.
Hace mucho tiempo, las calles tenían solo unas pocas farolas de gas, y muchas no tenían ninguna. Cada llamita formaba un pequeño círculo de luz amarilla, con sombras muy oscuras entre ellos. La gente apenas veía las caras, los charcos o el borde del camino.
Como las calles estaban tan oscuras, las familias volvían deprisa a casa al ponerse el sol. Los tenderos cerraban, porque con aquella luz tan débil los clientes apenas veían lo que vendían. Pronto toda la ciudad se quedaba callada y tranquila.
Entonces, los trabajadores de la ciudad colocaron farolas eléctricas en postes altos a lo largo de las calles. Cada bombilla daba una luz fuerte y fija, mucho más brillante que una llama de gas. Ahora las calles enteras relucían de noche, de una esquina a otra.
Con las calles iluminadas, la gente veía por dónde caminaba y quién venía hacia ella. Se sentían seguros al salir de noche para visitar a sus amigos o dar un paseo. Con tanta gente paseando, ¿qué crees que decidieron hacer los tenderos?
Los tenderos iluminaron sus escaparates con bombillas eléctricas y abrieron hasta tarde. Los dueños de teatros y cafés recibían a montones de gente mucho después de la cena. Todo esto se convirtió en la vida nocturna de la ciudad, que son las cosas divertidas que la gente sale a hacer de noche.
Los dueños de las fábricas también pusieron lámparas eléctricas muy brillantes dentro de sus grandes fábricas. Antes, con luces débiles, costaba trabajar de noche, así que la mayoría de los obreros fabricaban cosas solo de día. Ahora los dueños mantenían las máquinas en marcha toda la noche con un turno de noche, que es un grupo de trabajadores que hace su trabajo mientras la ciudad duerme.
Los trabajadores del turno de noche iban andando al trabajo mientras otros volvían a casa, y regresaban al amanecer. Sus voces y sus pasos llenaban las calles iluminadas al pasar junto a los escaparates. Gracias a ellos, seguía habiendo gente en la calle incluso cuando terminaba la vida nocturna.
Así que las luces eléctricas dieron más movimiento a las noches de las ciudades porque por fin la gente veía bien en la oscuridad. Con las calles iluminadas, la gente salía sin peligro a disfrutar de la vida nocturna, y con los lugares de trabajo iluminados, un turno de noche trabajaba mientras los demás dormían.
Aquella vieja ciudad brilla ahora con largas filas doradas de farolas. Bajo cada poste, alguien pasea, se ríe o va a trabajar en una noche que las luces llenaron de movimiento.









