¿Adónde va mi dinero después de pagar en una tienda?
Piensa en la última vez que pagaste algo en una tienda. Tenías las monedas en la mano, fresquitas y un poco pesadas, y se las diste al cajero. ¡Clinc, y las monedas se fueron de tu mano!
Tú saliste con tu manzana, pero tus monedas se quedaron allí. ¿Adónde va tu dinero después de pagar en una tienda? Vamos a seguirlo para descubrirlo.
Primero, el cajero mete tu dinero en la caja registradora, que es el cajón bajo el mostrador con un hueco para cada tipo de moneda y de billete. La caja registradora guarda todo el dinero junto para que nadie pierda nada. Cuando la tienda cierra, el dueño cuenta todo lo que hay en la caja registradora para saber cuánto dinero ha entrado ese día.
Después, el dueño lleva el dinero al banco. El banco se lo guarda a la tienda, y así el dinero no pasa la noche en una tienda vacía.
Ahora hay huecos en las estanterías donde antes estaban las manzanas. Para llenarlos, el dueño le paga a un proveedor, que es una granja o una fábrica que vende cosas a las tiendas. El camión del proveedor trae manzanas frescas, y así la tienda tiene más para vender. ¿Quién crees que necesita también una parte del dinero de la tienda?
¡Los trabajadores! El cajero, los reponedores que llenan las estanterías y la persona que limpia reciben un sueldo, que es el dinero que ganan por su trabajo.
El dueño también le paga a la persona que es dueña del local, para que la tienda pueda seguir allí. Además, le paga a la compañía de la luz para que las lámparas sigan encendidas y los congeladores sigan fríos. Sin un local y sin electricidad, la tienda no podría abrir sus puertas.
Cuando el dueño ya ha pagado al proveedor, los sueldos de los trabajadores, al dueño del local y a la compañía de la luz, sobra un poco de dinero. El dueño se lo queda como ganancia, que es el dinero que sobra después de pagarlo todo. La ganancia es lo que cobra el dueño por llevar la tienda.
Y tu dinero sigue de viaje. El proveedor paga sueldos a sus propios granjeros y conductores, y el dueño gasta parte de su ganancia en otras tiendas. Tus monedas van pasando de mano en mano y de tienda en tienda.
Así que, cuando pagas en una tienda, tu dinero va a la caja registradora y luego al banco. Desde allí, el dueño lo reparte: al proveedor para tener cosas nuevas que vender, a los trabajadores como sueldo, al dueño del local y a la compañía de la luz, y lo que sobra se lo queda el dueño como ganancia.
Mañana temprano, una manzana fresca descansa en la estantería donde antes estaba la tuya. Y en algún lugar de la ciudad, una moneda que un día hizo clinc en aquella caja registradora ya rueda hacia otra tienda.









