¿Por qué el mapa del autobús muestra las paradas pero no las cuestas?
Imagina el gran mapa del autobús colgado en la pared de una parada, con líneas de colores vivos y puntitos redondos. Imagina que pasas el dedo por una línea, de punto en punto, todo liso y plano. Luego subes al autobús, y el autobús ruge mientras trepa por una cuesta empinada. ¡Y esa cuesta no aparece por ningún lado en el mapa!
Entonces, ¿por qué el mapa del autobús muestra las paradas pero no las cuestas? La cuesta es de verdad, y notas cómo el autobús la sube. Vamos a averiguar por qué el mapa no la dibuja.
Quien dibuja mapas hace cada mapa para un trabajo concreto. Antes de trazar la primera línea, se pregunta quién va a usar el mapa y qué necesita. La gente que camina por un sendero de montaña quiere saber dónde están las partes empinadas, así que su mapa muestra las cuestas. Pero el mapa del autobús es para los viajeros del autobús.
Los viajeros quieren saber qué autobús tomar, dónde subir y dónde bajar. Por eso, quien dibuja el mapa traza el recorrido de cada autobús, que es el camino que hace ese autobús en cada viaje. Cada recorrido tiene su propio color, y así distingues un autobús de otro.
A lo largo de cada recorrido, quien dibuja el mapa pone un punto por cada parada, porque solo ahí puedes subir o bajar. Si cuentas los puntos, sabes cuántas paradas faltan hasta la tuya.
Ahora piensa en la cuesta. El conductor lleva el autobús cuesta arriba y luego cuesta abajo, pero la cuesta no cambia nada del recorrido ni de sus paradas. Saber que hay una cuesta no te ayuda a elegir autobús ni a encontrar tu parada, así que quien dibuja el mapa la deja fuera.
Por la misma razón deja fuera los árboles, las casas y los charcos, porque los viajeros no los necesitan para hacer su viaje. Elegir qué dejar fuera es una parte muy importante de su trabajo. ¿Cómo crees que sería el mapa si dibujara también cada cuesta, cada árbol y cada casa?
¡Sería un lío tremendo! Quienes hacen mapas lo llaman amontonamiento, que quiere decir demasiadas cosas apretujadas en un espacio pequeño. Con amontonamiento por todas partes, tus ojos no podrían encontrar las líneas de colores ni los puntitos.
¡Y los viajeros van con prisa, porque el autobús ya está doblando la esquina! Un mapa sin amontonamiento te deja ver tu recorrido y tu parada en un momento, y así subes al autobús correcto.
El mapa del autobús muestra las paradas pero no las cuestas porque quien lo dibuja pone solo lo que los viajeros necesitan para seguir un recorrido y encontrar su parada, y deja fuera las cuestas para que el amontonamiento no esconda las paradas.
Cuesta arriba retumba el autobús, y por el otro lado baja rodando. Y en la pared de la parada, el recorrido de colores sigue, liso y plano, de un puntito al siguiente.









