¿Por qué las capas de roca de abajo son las más antiguas?
¿Has visto algún acantilado o alguna ladera con franjas, como las capas de un pastel? Unas son de color beige, otras grises y otras marrón rojizo. Si pasaras la mano por ellas, notarías cada franja áspera y con granitos bajo los dedos.
Cada una de esas franjas es una capa de roca, y las de abajo son las más antiguas. Entonces, ¿por qué las capas de roca de abajo son las más antiguas? Vamos a descubrirlo juntos.
Todo empieza con un río que avanza con fuerza y arrastra arena, barro y trocitos de conchas. Al llegar a un lago o a un mar de aguas tranquilas, el agua pierde velocidad y ya no puede mantenerlos flotando, así que se hunden hasta el fondo. Los científicos llaman sedimento a la arena, el barro y los trocitos que se hunden y se depositan en el agua.
El sedimento se extiende por el fondo del lago como una manta suave. Esa manta forma la primera capa. Queda plana porque el sedimento baja suavemente desde el agua que tiene encima.
Después, el río trae más sedimento, año tras año. El nuevo sedimento no puede colarse por debajo, porque la primera capa ya cubre el fondo. Así que se deposita encima y forma una segunda capa sobre la primera.
Las capas se van amontonando, una sobre otra. A lo largo de millones de años, el montón se hace cada vez más alto y pesado. ¿Qué crees que hace todo ese peso al sedimento de abajo?
Las pesadas capas de arriba aprietan con fuerza las de abajo. Comprimen tanto los trocitos que estos se quedan pegados unos a otros. Poco a poco, el sedimento blando de abajo se convierte en roca sólida.
Ahora piensa en el orden. La capa de abajo se depositó primero, así que lleva allí más tiempo y es la más antigua. La de arriba llegó al final, así que es la más reciente, como en un montón de dibujos donde el primero que hiciste queda debajo de todos.
Sedimento. Los ríos dejan sedimento en aguas tranquilas, y cada capa nueva se deposita sobre las anteriores, así que la de abajo, que llegó primero, es la más antigua.
La próxima vez que veas un acantilado con franjas, podrás sonreír al saber que su capa más antigua descansa tranquilamente abajo.









