¿Por qué hay charcos cuando me despierto?
Imagina una mañana fresquita. Te pones las botas y sales afuera. ¡Chof! ¿Sientes el agua fría moverse alrededor de tu bota?
Ayer, el camino del jardín estaba seco. Ahora hay charcos junto al columpio y cerca de la verja. ¿Por qué hay charcos cuando te despiertas?
Mientras duermes, unas nubes grandes y grises flotan sobre tu casa. Estas nubes están llenas de gotitas de agua. Cada gota es tan pequeña que flota en el aire.
Dentro de la nube, las gotitas chocan y se juntan. Cada gota se hace más grande y más pesada. Pronto, una gota pesa demasiado para seguir flotando.
Y entonces cae, con muchas otras gotas. Plic, plac, la lluvia suena en tu tejado toda la noche. Tú estás profundamente dormido, así que no la ves.
La lluvia cae sobre la hierba, la tierra y la acera. La tierra blanda chupa un poco de agua, como una esponja. La acera dura no puede chupar nada de nada. ¿Adónde crees que va el agua que sobra?
El agua que sobra corre por el suelo hacia los sitios más bajos. Se mueve como una pelota que rueda por un tobogán. Se para en una hondonada, que es un sitio más bajito del suelo. El agua no puede volver a subir, y allí se queda.
Gota a gota, el agua llega a la hondonada. El agua se hace cada vez más honda. Ahora la hondonada guarda un pequeño estanque de agua de lluvia. ¡Eso es un charco!
Antes de que llegue la mañana, las nubes se van y la lluvia para. Cada hondonada del jardín sigue guardando su charco. Uno espera junto al columpio, y otro espera cerca de la verja.
Mientras dormías, las nubes dejaron caer lluvia sobre el suelo. La lluvia corrió hasta cada hondonada y se quedó allí como un charco.
Ahora la luz de la mañana brilla sobre el jardín tranquilo. Junto al columpio, un charco redondo descansa en su hondonada, quieto y brillante.









