¿De dónde viene el color de una camiseta?
Mira la camiseta que llevas hoy. ¿Es roja como una fresa o azul como el cielo? Pasa los dedos por encima y nota lo suave que es.
En las tiendas cuelgan camisetas de todos los colores, con filas amarillas, verdes y moradas. Pensemos juntos: ¿de dónde viene el color de una camiseta?
Toda camiseta empieza siendo una tela sencilla, sin ningún color vivo. La tela es blanca o de un color crema suave, como la leche fresca. Así que alguien tiene que ponerle el color.
Si miraras esa tela muy de cerca, verías las fibras, que son pelitos diminutos mucho más finos que los pelos de tu cabeza. Cada hilo de la tela está hecho de muchas fibras retorcidas juntas. En esas fibras es donde irá el color.
El color viene del tinte, que es un polvo de color preparado para penetrar en la tela. Unas personas que fabrican tintes lo mezclan en fábricas. Pueden hacer todos los colores que te imagines, desde el amarillo limón hasta el azul marino más oscuro.
Después, los trabajadores de una fábrica de teñido remueven el tinte en un tanque enorme de agua caliente. El agua caliente ayuda a que el tinte se reparta por igual, así toda la tela queda del mismo color. Enseguida el agua tiene un color tan vivo como el que tendrá la camiseta.
Luego, los trabajadores meten la tela blanca en el agua de color y la mueven sin parar. El tinte se cuela entre los hilos y empapa cada una de las fibras. Cuando los trabajadores aclaran la tela con agua limpia, ¿qué crees que le pasa al color?
El agua limpia se lleva solo el tinte que sobra y que todavía está suelto. El tinte que está dentro de las fibras se ha unido a ellas y se agarra fuerte, así que el color se queda. Por eso tu camiseta conserva su color lavado tras lavado.
El color de una camiseta viene del tinte que mezclan quienes fabrican tintes y que los trabajadores meten en las fibras de una tela blanca y sencilla. El tinte se agarra fuerte dentro de esas fibras, así que el color se queda lavado tras lavado.
Así que el color vivo de tu camiseta fue una vez solo tinte dando vueltas en un gran tanque de agua caliente. Ahora descansa bien acurrucado dentro de cada fibra, justo ahí, contigo.









