A child calling to a faraway friend across a park at dusk, with a tiny spacecraft glinting among the first stars.A child calling to a faraway friend across a park at dusk, with a tiny spacecraft glinting among the first stars.
1 / 5
0:00
0:00

Orientarse en el espacio · Episodio 2 de 3

¿Cómo mandamos mensajes a una nave espacial?

Descubre cómo las personas en la Tierra mandan un mensaje hasta una nave espacial que está muy lejos, en el espacio. Conocerás el control de misión y las ondas de radio invisibles que llevan cada mensaje por el cielo.

9Visitas

Texto del episodio

¿Cómo mandamos mensajes a una nave espacial?

Piensa en cuando llamas a gritos a un amigo que está al otro lado de un parque grande. ¿Oyes cómo tu voz se oye más bajito cuanto más lejos corre? Al poco rato, tu amigo ya no te oye nada.

Ahora imagina una nave espacial que viaja mucho más allá de la Luna, mucho más lejos de donde llegaría cualquier grito. Aun así, las personas en la Tierra le dicen qué tiene que hacer. Entonces, ¿cómo mandamos mensajes a una nave espacial?

Cada mensaje empieza en el control de misión, que es el equipo en la Tierra que cuida de la nave. Estas personas escriben el mensaje en sus ordenadores. Puede decir haz una foto o gira un poquito a la izquierda.

Después, el equipo del control de misión envía el mensaje a una antena parabólica gigante, más grande que una casa. El equipo gira la antena para que apunte justo al punto del cielo donde está la nave. Así el mensaje va directo hacia ella.

Desde la antena, el mensaje sale en forma de ondas de radio, que son unas ondas invisibles que llevan mensajes sin ningún cable. Son las mismas ondas que traen la música a la radio del coche. Nadie puede verlas ni oírlas mientras viajan.

En el espacio no hay aire, así que un grito nunca podría viajar por allí. Las ondas de radio no necesitan aire para nada. Avanzan sin problema por el espacio vacío, hasta llegar a la nave.

En su largo viaje, las ondas de radio se van abriendo, como los círculos que se forman en el agua de un estanque. Cuando llegan a la nave, ya son muy flojitas y débiles. ¿Qué crees que necesita la nave para atrapar un mensaje tan débil?

La nave lleva su propia antena parabólica, que mira hacia la Tierra. Su forma curva junta las ondas de radio débiles en un solo punto. Funciona un poco como cuando haces un hueco con las manos alrededor de la oreja para oír un susurro.

Dentro de la nave, un pequeño ordenador lee las ondas de radio y las convierte otra vez en órdenes que puede seguir. Por fin ha llegado el mensaje del control de misión. Ahora la nave sabe exactamente qué hacer.

Para mandar un mensaje a una nave espacial, el equipo del control de misión lo envía desde una antena parabólica gigante en forma de ondas de radio, y las ondas vuelan por el espacio vacío hasta la antena de la propia nave. Allí, un pequeño ordenador convierte las ondas de radio otra vez en órdenes.

Mucho más allá de la Luna, la antena de la nave sigue mirando hacia la Tierra. Despacito y en silencio, la nave gira un poquito a la izquierda, tal como le pidió el equipo del control de misión.

El espacio

Ver todo
El espacio
Orientarse en el espacio
Parte de «Orientarse en el espacio»

Orientarse en el espacio

0 de 3 completados
En esta serie