¿Por qué las migas son un problema en el espacio?
Crac, crac. Piensa que muerdes una tostada en el desayuno. Unas miguitas caen en tu plato y en el suelo. Aquí en la Tierra, eso es un desorden muy pequeño.
Los astronautas también desayunan en el espacio. Para ellos, las migas son un gran problema. ¿Por qué las migas son un problema en el espacio? Vamos a descubrirlo juntos.
Los astronautas viven en una estación espacial, que es una casa grande que vuela muy por encima de la Tierra. Allí dentro comen, duermen y trabajan, igual que tú en casa. La estación está llena de botones, cables y máquinas que no paran.
En la estación espacial, las cosas nunca llegan al suelo. La estación y todo lo que hay dentro caen juntos alrededor de la Tierra. El suelo también cae, así que nunca atrapa nada. Por eso flotan las cucharas, los calcetines y hasta los astronautas.
Ahora imagina a una astronauta que muerde una galleta salada. Se sueltan unas migas chiquititas. No caen en un plato. Se van flotando por el aire.
Cada miga empieza a ir a la deriva, que quiere decir moverse despacito hacia donde la lleve un empujoncito. Con un soplido suave, una miga cruza toda la habitación. ¿Dónde crees que puede acabar una miga a la deriva?
Una miga a la deriva puede meterse justo en el ojo de un astronauta. Raspa y pica, como la arena en el ojo cuando estás en la playa. Duele, y durante un rato cuesta ver bien.
Las migas también van a la deriva hasta las máquinas. La estación espacial tiene ventiladores que mantienen limpio el aire para respirar. Las migas tapan esos ventiladores, como trocitos de comida atascados en una pajita. Un ventilador tapado no puede mover aire fresco por la estación.
En la estación espacial, las migas nunca caen en un plato. Van a la deriva, se meten en los ojos y pican, y tapan los ventiladores que limpian el aire.
Muy por encima de la Tierra, la estación espacial sigue volando. Dentro, una miga diminuta de galleta va a la deriva despacito por el aire tranquilo.









