¿Cómo llega la escarcha a la ventana por la noche?
Una fría mañana de invierno, mira tu ventana. Unos dibujos blancos, como plumas, cubren el cristal. Tócalos con un dedo y notarás que están helados. Parecen pequeños helechos hechos de hielo.
Anoche, ese mismo cristal estaba transparente. Nadie ha pintado esos dibujos. Entonces, ¿cómo llega la escarcha a la ventana por la noche? Vamos a descubrirlo juntos.
El aire de tu casa contiene agua. No puedes verla porque sus partículas son diminutas. El aire caliente que sale de tu boca añade agua al aire. Un baño calentito también lo hace.
Cuando llega la noche, el sol se va. Sin el sol para calentarlo, el aire de fuera se enfría cada vez más. Pronto hace tanto frío que un charco puede congelarse.
Ese aire helado toca la ventana por fuera. Le quita el calor al cristal. Pronto, todo el cristal está helado, incluso por dentro.
Dentro, el aire calentito de tu habitación llega hasta la ventana. Lleva el agua que esconde hasta el cristal frío. ¿Qué crees que le pasa a esa agua cuando toca el cristal helado?
¡El agua se congela sobre el cristal! Las partículas de agua se convierten en cristales de hielo. Son trocitos de hielo muy pequeños con puntitas afiladas. Se quedan bien pegados donde caen.
Durante toda la noche, llega más agua de la habitación a la ventana. Se congela sobre las puntas de los cristales de hielo. Los cristales de hielo se alargan y forman ramitas, como las de una pluma.
Recordemos nuestra palabra especial: cristales de hielo. El aire frío de la noche enfría el cristal, y el agua de tu habitación se congela encima.
La próxima mañana que haya escarcha, puedes mirar la ventana y saludar en voz bajita a los cristales de hielo que crecieron mientras dormías.

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