¿Cómo cambia una presa de castores un río?
¿Alguna vez has echado un palo a un arroyo y has visto cómo se lo llevaba el agua? El agua salpica al pasar sobre las piedras y sigue corriendo. Ahora imagina una familia de castores amontonando palos y barro de un lado al otro del arroyo. Construyen un muro resistente llamado presa.
La presa corta el paso al agua que corre tan deprisa. Entonces, ¿cómo cambia una presa de castores un río? Vamos a seguir el agua para descubrirlo.
Primero, el agua choca contra la presa y ya no puede seguir corriendo. Los castores tapan todos los huecos con barro, así que solo se filtra un poquito de agua. El resto se acumula detrás del muro, como el agua de la bañera cuando pones el tapón.
Poco a poco, el agua detrás de la presa alcanza cada vez más profundidad. El arroyo estrecho y rápido se convierte en un estanque tranquilo y profundo.
En el estanque tranquilo, el agua se mueve tan despacio que casi se queda quieta. Ya no puede arrastrar el barro y la arena, así que estos se hunden hasta el fondo. El fondo del estanque se vuelve blando y el agua de encima queda más clara.
Los castores siguen construyendo y el nivel del agua del estanque sigue subiendo. Pronto, el agua llega hasta lo alto de las orillas bajas que tiene a los lados. ¿Adónde crees que irá ahora el agua que sobra?
Se desborda por el terreno llano junto al río y empapa la tierra. La hierba, las raíces y el barro de ese lugar quedan empapados todo el año. Un lugar así es un humedal: un terreno que permanece mojado y blando, como una esponja.
El humedal guarda agua como una esponja. Durante un verano seco, va soltando esa agua poco a poco. Así, el arroyo que sigue después de la presa continúa corriendo en vez de secarse.
El humedal también se convierte en un nuevo hogar. Las ranas ponen sus huevos en el agua poco profunda, los patos nadan entre los juncos y los peces se esconden en el estanque profundo. Una sola presa de castores transforma un arroyo pequeño y rápido en un lugar lleno de actividad y vida.
Nuestra palabra clave es humedal. Una presa de castores retiene el agua del río, así que el agua va más despacio, sube hasta formar un estanque profundo y se extiende hasta crear un humedal.
Que duermas bien, y quizá esta noche sueñes con un estanque tranquilo donde unos castores están muy ocupados construyendo.

Soma







