¿Quién puede caminar por una pared?
Pon la mano plana sobre una pared. Nota qué lisa y plana es. No hay nada a lo que puedan agarrarse tus dedos.
Tus pies necesitan tener el suelo debajo. Si pisaras una pared, te resbalarías enseguida. Entonces, ¿quién puede caminar por una pared?
Te presento al geco, un lagarto pequeño con dedos anchos y blanditos. El geco puede subir corriendo por una pared, todo recto. ¡Hasta puede andar por el techo!
¿Y por qué no se cae? Vamos a mirar debajo de sus patas. Cada dedo tiene una almohadilla, que es el cojín blandito y plano que hay debajo del dedo.
Cada almohadilla está cubierta de pelitos diminutos. Son tan pequeños que tus ojos no los pueden ver. Hay tantísimos que nadie podría contarlos todos.
El geco aprieta la pata contra la pared. Entonces todos esos pelitos tocan la pared a la vez. ¿Qué crees que hacen después esos pelitos?
Cada pelito se agarra a la pared, solo un poquito. Pero todos juntos se agarran con mucha fuerza. La fuerza de los pelitos es mayor que la fuerza que tira del geco hacia abajo. Así que el geco se queda en su sitio.
Para dar un paso, el geco dobla el dedo hacia arriba, empezando por la punta. Los pelitos se sueltan y la almohadilla se despega de la pared. Luego el geco aprieta la siguiente pata contra la pared, un poco más arriba.
Las moscas y las arañas también tienen pelitos en las patas. Por eso ellas también caminan por las paredes, igual que el geco.
Dos palabras para recordar: geco y almohadillas. El geco sube por las paredes porque los pelitos de sus almohadillas se agarran.
Que duermas muy bien, y sueña que trepas muy alto y te agarras fuerte.

Nox







