¿Quién lleva una casa en la espalda?
¿Alguna vez has llevado una mochila en la espalda? La notas rebotar suavecito cuando caminas. Al llegar a casa, te la quitas.
Algunos animales también llevan algo en la espalda. Para ellos no es una bolsa. ¡Es su casa! Entonces, ¿quién lleva una casa en la espalda?
El primero es el caracol. El caracol tiene un cuerpo blando y húmedo, y encima una concha dura y enroscada. Cuando se acerca un pájaro, el caracol mete el cuerpo dentro para estar a salvo.
La concha del caracol sale de su propio cuerpo. A medida que el caracol se hace más grande, su concha también crece, vuelta tras vuelta. Por eso un caracol nunca tiene que mudarse de casa.
La tortuga también lleva una casa en la espalda. Su caparazón crece como parte de su cuerpo, pegado a sus huesos. Por eso una tortuga nunca puede salirse de él.
Cuando una tortuga se asusta, esconde dentro la cabeza y las patas. El caparazón duro la protege, como una casita con la puerta cerrada.
Junto al mar vive un animal más con una casa en la espalda. Se llama cangrejo ermitaño, que es un cangrejito que vive en una concha prestada.
El cangrejo ermitaño tiene la parte de atrás del cuerpo blandita, y necesita protegerla. Por eso busca una concha vacía que dejó un caracol de mar. Se mete dentro, y ahora esa concha es su casa.
Pero el cangrejo ermitaño sigue creciendo, y su concha prestada no. Un día, la concha le queda demasiado apretada. ¿Qué crees que hace entonces el cangrejo ermitaño?
¡Busca una concha vacía más grande! El cangrejo ermitaño tantea por dentro la concha nueva con sus pinzas. Así sabe que está vacía y que tiene espacio. Luego sale de la vieja y se mete en la nueva, meneándose.
Recordemos nuestra palabra nueva: cangrejo ermitaño. A los caracoles y a las tortugas les crece su propia casa de concha, y los cangrejos ermitaños toman prestada la suya.
Duerme calentito y tranquilo esta noche, como un caracol acurrucado en su concha acogedora.


Faro







