¿Por qué el papel se queda doblado, pero una manta cuelga toda blandita?
Dobla una hoja de papel y luego ábrela. ¡Queda una rayita justo donde la doblaste! Pero una manta suave sobre tus rodillas cuelga toda blandita. ¿Por qué el papel se queda doblado, pero una manta cuelga toda blandita?
La respuesta se esconde en las fibras. Las fibras son hebras diminutas, más finas que un pelo. El papel está hecho de fibras de madera. Una manta de algodón está hecha de fibras de la planta del algodón.
Para hacer papel, los fabricantes de papel mezclan las fibras con mucha agua. Las extienden en una capa fina y plana. Luego exprimen el agua y secan la capa. Al secarse, las fibras se pegan entre sí.
En el papel, las fibras se agarran unas a otras, como muchas manitas bien agarradas. Por eso una hoja de papel se siente un poco tiesa. Sus fibras no pueden deslizarse.
Cuando aprietas un doblez en el papel, algunas fibras se doblan y otras se sueltan. Ya no pueden volver a estar como antes. Por eso el doblez se queda como una rayita.
Ahora piensa en una manta suave. ¿Sus fibras también están pegadas, igual que en el papel? ¡Adivina!
Los fabricantes de tela hacen algo diferente. Retuercen las fibras para formar hilos. Al retorcerlas, muchas fibras diminutas se convierten en un hilo largo y fino, como el de una cometa.
Luego los fabricantes de tela tejen los hilos, por arriba y por abajo, por arriba y por abajo. Los hilos se cruzan, pero no están pegados. Todavía pueden deslizarse y moverse un poquito.
Cuando una manta está sobre tus rodillas, su propio peso tira de los bordes hacia el suelo. Los hilos se deslizan y se doblan, así que la manta se queda suave y blandita. La manta abraza tus rodillas en vez de quedarse con una rayita.
Una manta también puede quedarse con una marca si pasa mucho tiempo doblada. Pero sus hilos pueden moverse, así que se dobla mucho más fácilmente que el papel.
Fibras e hilos. El papel se queda doblado porque sus fibras están pegadas, pero una manta cuelga blandita porque sus hilos pueden moverse.
Mientras tu manta se acomoda suavemente sobre tus rodillas, ya sabes por qué te abraza con tanta ternura.









