A child sitting on one end of a wooden seesaw at a sunny playground.A child sitting on one end of a wooden seesaw at a sunny playground.
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Cómo nos ayudan las máquinas simples · Episodio 1 de 4

¿Cómo puede un balancín levantar a alguien que pesa más que tú?

Descubre cómo un niño pequeño puede levantar a un adulto grande en un balancín. Conocerás el punto de apoyo, el lugar alrededor del que gira la tabla.

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Texto del episodio

¿Cómo puede un balancín levantar a alguien que pesa más que tú?

Imagina el balancín del parque, una tabla larga que sube y baja. Casi puedes sentir el golpecito suave cuando tu extremo toca el suelo.

Cuando un adulto grande se sienta en el otro extremo, su lado baja y tú te quedas arriba. Aun así, los niños pueden levantar a los adultos en un balancín. ¿Cómo puede un balancín levantar a alguien que pesa más que tú?

Mira debajo de la tabla, justo en el centro. Descansa sobre una barra resistente llamada punto de apoyo: el lugar alrededor del que gira la tabla. Gracias al punto de apoyo, cuando un extremo baja, el otro sube.

Tu peso empuja tu extremo de la tabla hacia abajo, y el peso del adulto empuja el suyo. El adulto empuja con más fuerza porque pesa más. Por eso te has quedado arriba, en el aire.

Aquí está el truco. El mismo empujón hace girar la tabla más fácilmente lejos del punto de apoyo que cerca. Una puerta funciona igual: gira fácilmente si empujas junto al tirador. Si empujas junto a las bisagras, apenas se mueve.

Entonces, el adulto se desliza por la tabla hasta sentarse cerca del punto de apoyo. Su peso no ha cambiado, pero ahora empuja hacia abajo cerca del centro. ¿Qué crees que le pasa ahora a tu extremo?

¡Tu extremo baja! Desde la punta, tu empuje hace girar la tabla más que el del adulto, cerca del punto de apoyo. Y eso que el adulto pesa más. Así, el adulto sube suavemente por el aire.

Recuerda este nombre: punto de apoyo. Al sentarte lejos del punto de apoyo, tu peso hace girar la tabla más que el peso mayor del adulto sentado cerca, así que tu extremo baja y el suyo sube.

Que tengas dulces sueños y que, la próxima vez que montes en un balancín, subas y bajes suavemente.

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