¿Cómo puede el papel de aluminio convertirse en un barquito?
¿Has tenido alguna vez papel de aluminio entre las manos? Cruje cuando lo aprietas, y es fresco y finito. En la cocina, el papel de aluminio envuelve bocadillos y tapa cuencos.
Ahora imagina esa lámina fina y plana en una bañera llena de agua. ¿Podría llevar un juguete pequeñito de un lado al otro? ¿Cómo puede el papel de aluminio convertirse en un barquito?
Primero, una persona adulta corta un cuadrado de papel de aluminio del rollo, porque el borde de la caja está afilado. El papel es tan fino que se dobla con los dedos. Así puedes darle la forma que quieras.
Ahora doblas un borde hacia arriba, de punta a punta. Al apretar bien el doblez, marcas un pliegue. Un pliegue es una línea bien marcada donde se dobla el papel. El papel de aluminio conserva el pliegue, y el borde se queda levantado.
Después doblas hacia arriba los otros tres bordes, marcando bien cada pliegue. Quedan cuatro paredes alrededor de un fondo plano. Ahora el papel de aluminio forma un casco. El casco es el cuerpo del barco que está en el agua.
En cada esquina, juntas el papel de aluminio apretándolo con los dedos. Así unes las paredes, que rodean todo el fondo sin dejar huecos. Cuando pongas el casco sobre el agua, ¿qué crees que harán esas paredes?
Las paredes quedan por encima del agua y no la dejan entrar. Dentro del casco solo hay aire, así que el barquito pesa poco.
Por debajo, el fondo ancho y plano empuja el agua hacia abajo. El agua, a su vez, empuja el casco hacia arriba. Ese empujón hacia arriba es más fuerte que el tirón hacia abajo sobre el papel de aluminio, que pesa poco. ¡Y el barquito flota!
Pliegue. Casco. Doblas el aluminio formando un casco cuyas paredes impiden que entre agua, y así flota.
La próxima vez que tengas papel de aluminio entre las manos, podrás doblarlo para hacer tu propio barquito y verlo flotar.









