¿Cómo huele las cosas una polilla en la oscuridad?
¿Alguna vez has olido galletas en el horno antes de verlas? Tu nariz las encontró primero. Cierra los ojos y huele el aire a tu alrededor. ¿Qué puedes oler sin mirar?
De noche, en el jardín, una polilla revolotea en la oscuridad. Las flores están escondidas entre las sombras. Entonces, ¿cómo huele las cosas una polilla en la oscuridad?
Empecemos por una flor que se abre de noche. La flor suelta su olor dulce al aire. Lo hace para que las polillas vengan a visitarla.
Ese olor está hecho de pedacitos tan chiquitos que no los puedes ver. Se van flotando con la brisa suave de la noche. El olor no necesita luz para viajar, así que cruza la oscuridad sin problema.
Los pedacitos flotan y llegan hasta la polilla. Pero la polilla no tiene una nariz como la tuya. ¿Por dónde crees que huele una polilla?
Una polilla huele con sus antenas, que son los dos palitos parecidos a plumas que tiene en la cabeza. Las antenas se mueven en el aire como abanicos pequeñitos. Así se encuentran con los pedacitos de olor que pasan flotando.
Las antenas están cubiertas de muchos pelitos suaves. Los pedacitos de olor caen sobre esos pelitos y se quedan pegados un momento. Así es como las antenas atrapan el olor.
Cuando los pedacitos se posan, las antenas le mandan un mensaje al cerebro de la polilla. ¡Enseguida la polilla sabe que hay una flor cerca! La olió antes de poder verla.
La flor suelta pedacitos de olor en el aire oscuro, y las antenas de la polilla los atrapan. Por eso la polilla no necesita luz para oler su flor.
En el jardín tranquilo, la polilla sigue revoloteando en la oscuridad. Sus antenas, parecidas a plumas, se mueven despacito y atrapan el olor dulce de la flor.

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