¿Cómo evitan los árboles y la hierba que una ciudad se inunde?
Piensa en un día de lluvia en la ciudad. El agua salpica en la acera, corre a chorros por el borde de la calle y se cuela gorgoteando por las alcantarillas. Ahora imagina un parque bajo esa misma lluvia, con hierba que huele a fresco y árboles altos que gotean.
Cuando llueve muy fuerte, una calle puede llenarse de agua como una bañera. Entonces, ¿cómo evitan los árboles y la hierba que una ciudad se inunde? Vamos a seguir a las gotas de lluvia para descubrirlo.
Casi toda la ciudad está cubierta de cosas duras, como calles, tejados y aceras. La lluvia no puede meterse en ellas, así que resbala por encima. A esta agua la llamamos escorrentía, que es el agua de lluvia que corre por encima del suelo en vez de meterse en él.
Toda esa escorrentía corre hacia las alcantarillas al mismo tiempo. Las tuberías que hay bajo la calle solo pueden llevar cierta cantidad de agua a la vez. Cuando entra demasiada, las alcantarillas se llenan y el agua vuelve a salir a la calle, y eso es una inundación.
Ahora fijémonos en un árbol bajo la lluvia. Sus hojas y sus ramas atrapan las gotas que caen y las sujetan un ratito. Después el agua gotea poco a poco, así que llega al suelo con suavidad y no toda de golpe.
Debajo del árbol y a su alrededor, la hierba crece en tierra blanda, no sobre una calle dura. Las raíces de la hierba y del árbol se abren paso por la tierra y la llenan de huequecitos, como una esponja. ¿Qué crees que hace la lluvia cuando cae sobre esta tierra blanda y esponjosa?
¡La tierra se la bebe! El agua baja despacito por todos esos huequecitos y se queda dentro del suelo. La lluvia que se mete en la tierra ya nunca se convierte en escorrentía.
En una calle verde llega mucha menos escorrentía a las alcantarillas, y llega despacio. Las tuberías tienen tiempo de llevársela toda, así que el agua no sale a la calle.
Nuestra palabra especial de hoy es escorrentía. Los árboles y la hierba evitan que una ciudad se inunde porque sus hojas frenan la lluvia que cae y la tierra blanda que rodea sus raíces se la bebe, así que llega menos escorrentía de golpe a las alcantarillas.
La próxima vez que oigas la lluvia golpeando la ventana, puedes imaginar los árboles y la hierba de fuera, atrapando las gotas y ayudándolas a meterse suavemente en la tierra.









