¿Puede el aire en movimiento empujar un barquito de papel?
Un barquito de papel flota en el agua, con los lados doblados hacia arriba. Quizá alguna vez has sentido un soplido en la mano. ¿Puede el aire en movimiento empujar un barquito de papel?
¡Sí que puede! Sigamos el suave soplido de un niño hasta un barquito en una bandeja con poquita agua. El soplido le da un empujoncito sin que ningún dedo lo toque.
El aire es eso que te rodea aunque no puedas verlo. El aire ocupa espacio. Cuando alguien sopla dentro de un globo, el aire lo llena y lo vuelve redondo.
Cuando el aire se mueve, lo llamamos viento. Fuera, el viento puede agitar una hoja o mover una bandera. Si un niño sopla suavemente, crea una pequeña corriente de aire, como un vientecito.
El niño sopla hacia el barquito desde un lado de la bandeja. Así, el aire llega a los lados de papel que sobresalen del agua. El aire en movimiento puede empujar esos lados.
¿Hacia dónde crees que irá el barquito cuando llegue el soplido: hacia el niño o lejos de él? Durante un instante, el barquito sigue quieto sobre el agua.
¡Se aleja! El aire en movimiento aprieta el papel y le da un empujón al barquito. Ese empujón lo pone en marcha hacia donde sopla el niño.
El barquito de papel pesa poco, así que un empujón suave puede moverlo. El agua lo sostiene y deja que se deslice por encima. No necesita ruedas para recorrer su pequeño estanque.
Cuando el niño deja de soplar, el barquito puede seguir deslizándose un poquito. El agua empuja en sentido contrario y lo va frenando. Sin otro soplido de viento, pronto se queda quieto.
Aire, viento, un empujón al papel, un paseo por el agua y, al final, una parada suave. Sí, el aire en movimiento puede empujar un barquito de papel porque aprieta el papel y hace que el barquito avance.
Hasta un soplido tan suave como el tuyo puede llevar a un barquito de papel de paseo.









