¿Por qué una casa en la Luna volvería a usar su aire y su agua?
Respira despacio y hondo, y siente cómo el aire fresco te llena. Ahora piensa en un buen trago de agua en un día de calor. Aquí en la Tierra tienes aire y agua todos los días sin hacer nada para conseguirlos.
Imagina una casita en la Luna, donde los astronautas viven y trabajan. Los astronautas limpian el aire y el agua que ya han usado para poder usarlos muchas veces. ¿Por qué una casa en la Luna vuelve a usar su aire y su agua?
Tu cuerpo necesita oxígeno, que es la parte del aire que te da fuerzas cada vez que respiras. Los astronautas también necesitan oxígeno, a cada minuto del día. Además, necesitan agua para beber, para cocinar y para lavarse.
Allí fuera, en la Luna, no hay nada de aire para respirar. No hay ríos, ni lagos, ni lluvia. Una casa en la Luna no puede abrir una ventana para que entre aire fresco ni llenar una jarra en un arroyo. Entonces, cuando se le empiezan a acabar, ¿de dónde podrían llegar más aire y más agua?
Tienen que venir desde muy lejos, desde la Tierra. Cada tanque de oxígeno y cada botella de agua suben en un cohete como carga, que son las cosas que lleva un cohete.
Un cohete solo puede levantar un poco de carga, porque las cosas pesadas necesitan muchísimo combustible para salir de la Tierra. El agua pesa mucho, y los astronautas beben y se lavan todos los días. Para quedarse mucho tiempo harían falta cohetes y más cohetes llenos de aire y agua nuevos.
Por eso los astronautas cuidan cada poquito que tienen. Usan máquinas que quitan la parte gastada del aire que echan al respirar. Luego las máquinas fabrican oxígeno nuevo a partir de agua y lo vuelven a meter, y así el mismo aire sirve otra vez para respirar.
Los astronautas hacen lo mismo con el agua. Sus máquinas limpian el agua con la que se han lavado y hasta el sudor, hasta que queda transparente y se puede beber sin peligro. La misma agua da vueltas y vueltas, y así un poco de carga dura muchísimo tiempo.
Oxígeno y carga. Una casa en la Luna vuelve a usar su oxígeno y su agua porque la Luna no tiene aire ni ríos que darle, y los cohetes que salen de la Tierra solo pueden llevar un poco de carga.
La próxima vez que bebas un sorbito de agua fresca, piensa en la acogedora casita de la Luna donde cada gota da vueltas y vueltas, y deja que el sueño llegue despacito.









