¿Por qué necesitamos el Sol?
Piensa en una mañana de sol. Sales afuera y el sol te da en las mejillas. Cierra los ojos y siente ese calorcito suave y dorado.
Cada día, el Sol sale por encima de los tejados y los árboles. Brilla sobre los parques, sobre los jardines y también sobre tu ventana. Así que vamos a preguntárnoslo juntos. ¿Por qué necesitamos el Sol?
El Sol es una bola enorme que brilla, más caliente que cualquier fuego. Su calor hace que brille muchísimo. Desde nuestra Tierra, lo vemos como una luz redonda y brillante en el cielo.
El Sol envía energía, que es la fuerza que hace que las cosas se calienten, se muevan y crezcan. Esta energía viaja por el espacio oscuro hasta nosotros. Llega a la Tierra como luz del sol y calor.
La energía del Sol calienta la tierra, los mares y el aire. Ese calor evita que toda la Tierra se quede helada del todo. Así, los ríos pueden correr, y los animales y las personas están calentitos.
Una hoja verde de un árbol atrapa la luz del sol, como una manita que atrapa una pelota. Las hojas se estiran hacia la luz durante todo el día. ¿Qué crees que hace la planta con esa luz?
La planta usa la energía del Sol para fabricar su propia comida. Prepara esa comida dentro de sus hojas verdes. Con ella le crecen tallos altos, hojas nuevas y frutas jugosas. Sin luz del sol, las plantas no pueden crecer.
Después, los animales y las personas se comen las plantas. Un conejo mordisquea trébol, y tú muerdes una zanahoria o una manzana, ¡crac! Esa comida lleva la energía del Sol a tu cuerpo, para que puedas correr, saltar y jugar.
El Sol nos envía energía que mantiene caliente la Tierra y ayuda a las plantas a fabricar comida. Esa misma energía te llega en cada manzana crujiente que comes.
Allá arriba, sobre los tejados, el Sol sigue brillando sobre los ríos, los campos y sobre ti. En el jardín, una hoja verde se estira hacia su luz dorada.









