¿Cómo evitas que una base en la Luna se caliente demasiado o se congele?
¿Has tocado alguna vez un tobogán de metal que llevaba toda la tarde al sol? Está tan caliente que retiras la mano enseguida. Ahora imagina un lugar donde el suelo se calienta mucho más y después está mucho más frío que la nieve.
Ese lugar es la Luna. Todavía no vive nadie allí, pero hay personas que sueñan con construir una base lunar. Sería una casita con habitaciones para los astronautas. ¿Cómo evitas que una base en la Luna se caliente demasiado o se congele?
En la Luna, un día de sol dura unas dos semanas enteras. Durante todo ese tiempo, el sol pega con fuerza y no hay ni una nube. El suelo se calienta más que el agua hirviendo.
Después llega la noche, que también dura unas dos semanas. La Luna no tiene aire que retenga el calor, así que el calor escapa al espacio. El suelo se enfría más que el congelador más frío de la Tierra.
Una base lunar necesita su propia manta gruesa, que frene la entrada y la salida del calor. Una manta gigante traída de la Tierra pesaría demasiado para llevarla en un cohete. ¿Qué podrían usar los astronautas que ya abunda por todas partes en la Luna?
Pueden usar el propio suelo de la Luna. La Luna está cubierta de regolito. El regolito es polvo gris suelto y trocitos de roca rota. Cubre toda la Luna como una capa profunda de polvo gris.
Los astronautas conducirán máquinas excavadoras para recoger regolito y amontonarlo sobre la base. Harán una capa más gruesa que la altura de una persona adulta. Bajo esa pesada cubierta, las habitaciones quedarán resguardadas, como una semilla bajo la tierra.
El calor pasa muy despacio a través de una capa gruesa de regolito. Por eso, el calor del sol no llega hasta las habitaciones durante el día. Y el frío de la noche no consigue quitarles el calor. Bajo esa capa, la temperatura se mantiene igual de día y de noche.
Que la temperatura no cambie está bien, pero bajo esa capa aún hace frío, como en invierno. Por eso, los astronautas encienden aparatos de calefacción dentro de la base. Estos calientan el aire hasta que las habitaciones están tan agradables como las de casa.
Los aparatos de calefacción necesitan electricidad para seguir funcionando. Durante el largo día soleado, los astronautas colocan paneles solares junto a la base. Los paneles captan la luz del sol y dan electricidad a la calefacción. Durante la larga noche oscura, los astronautas usan una pequeña central eléctrica que traen de la Tierra.
Nuestra palabra es regolito. Los astronautas cubren la base lunar con una capa gruesa de regolito para que el calor pase tan despacio que las habitaciones no se calienten demasiado ni se congelen, y la calefacción mantiene el aire calentito dentro.
Descansa esta noche bien abrigado en tu acogedora casa, pequeño constructor lunar.









