El viaje dorado de la miel
¿Alguna vez has visto cómo la miel resbala de una cuchara? Baja despacito, espesa y dorada, y huele un poquito a flores. ¿Notas ese olor tan dulce? Vamos a descubrir de dónde viene la miel.
La miel no crece en un árbol como crece una manzana. Nadie la coge de una rama. La fabrica un animal pequeñito, y ese animal es la abeja. Sigamos la miel hacia atrás, hasta el lugar donde empieza todo.
Todo empieza dentro de una flor. En el fondo de los pétalos, la flor fabrica un jugo dulce que se llama néctar. La flor prepara ese néctar a propósito, para invitar a las abejas a venir a visitarla.
Una abeja se posa en la flor y sorbe el néctar con su lengua larga, como si fuera una pajita diminuta. Lo guarda en una bolsita que lleva dentro, un buche de miel que transporta el néctar hasta casa. Va de flor en flor hasta que ese buche está lleno.
Mientras trabaja, un polvillo amarillo y suave llamado polen se le pega al cuerpecito peludo y se le cae encima de la flor siguiente. Así ayuda a las flores a formar frutos nuevos y semillas nuevas. Es una ayudante muy trabajadora.
Ahora su buche de miel está lleno. ¿Adónde crees que vuela después? Vuela derechita a casa, a la colmena, esa casita de madera calentita donde viven juntas miles de abejas.
Dentro de la colmena, las abejas se pasan el néctar de boca en boca y lo abanican con las alas. Shhh, shhh, suenan las alas. Todo ese aire va secando el agua del néctar, y poco a poco ese néctar tan ligero se vuelve espeso y dulce. Ya es miel.
Después las abejas guardan la miel en el panal, una pared de celdillas de cera con seis lados igualitos. Tapan cada celdilla llena con una tapa de cera para que la miel se conserve fresca. Ese panal es la despensa de las abejas para el invierno, cuando ya no queda ninguna flor abierta.
Una apicultora cuida la colmena. Lleva un sombrero ligero con una red suave y echa un poquito de humo fresco cerca de la entrada, porque ese humo les cuenta a las abejas que todo está tranquilo. Luego saca un marco de panal y se lleva solo la miel que sobra, dejando siempre bastante para las abejas.
La apicultora mete los marcos en un bombo grande y los hace girar y girar, para que la miel salga del panal y resbale por la pared. La pasa por un colador que recoge los trocitos de cera, y luego llena los tarros. Un conductor lleva esos tarros a la tienda, y una persona mayor se trae uno a casa, hasta tu mesa.
Vamos a repetir juntos todo el viaje. Flor, néctar, abeja, colmena, panal, apicultora, tarro. La miel viene de las abejas, que convierten el néctar de las flores en un alimento espeso y dulce. Igual que la leche y los huevos, la miel es un alimento que viene de un animal, no algo que recoges de una planta.
La próxima vez que la miel brille dorada en tu cuchara, podrás acordarte de las flores, de las abejas y del panal que la hicieron. Qué cosa tan dulce de saber.





