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El calor en movimiento · Episodio 0 de 2

¿Cómo puede un mismo termo mantener la sopa caliente y el zumo frío?

Descubre cómo el mismo termo mantiene tu sopa calentita en un día frío y tu zumo fresquito en un día de sol. Conocerás el pequeño espacio vacío entre sus dos paredes, llamado vacío, que no deja escapar el calor.

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Texto del episodio

¿Cómo puede un mismo termo mantener la sopa caliente y el zumo frío?

Imagina una tarde fría y con viento en el parque. Abres tu termo y de la sopa sube un vapor calentito que huele a zanahoria y a pimienta. En un caluroso día de verano, ese mismo termo te sirve un zumo que todavía se nota helado en la lengua.

Un solo termo y dos trabajos distintos. ¿Cómo puede el mismo termo mantener la sopa caliente y el zumo frío? Vamos a descubrirlo juntos.

Para entender el termo, empezamos por el calor. El calor siempre pasa de lo que está más caliente a lo que está más frío. Por eso una taza caliente te calienta las manos, y un cubito de hielo te enfría la palma cuando tu calor pasa a él.

El calor viaja pasando de un trocito diminuto de materia al siguiente, como una pelota que se pasan los niños de una fila larga. En una taza normal, la sopa le pasa su calor a la pared de la taza, y la pared se lo pasa al aire de fuera. Poco a poco, la sopa se enfría.

Ahora fíjate en cómo está hecho un termo. Tiene dos paredes, una dentro de la otra, como un vaso metido dentro de otro un poco más grande. Entre esas dos paredes casi no hay nada de aire.

Ese hueco tiene un nombre especial: el vacío, que es un espacio donde casi no hay nada, ni siquiera aire. El vacío es como esa fila de niños con un trozo largo donde no hay nadie. Como no hay nadie que se lo pase, el calor se queda atascado.

Así que, cuando echas sopa caliente, su calor llega a la pared de dentro y se encuentra con el vacío. El calor casi no puede cruzarlo, y por eso se queda en la sopa durante horas. ¿Qué crees que pasa si llenas el mismo termo de zumo frío en un día de calor?

¡El vacío también funciona al revés! El aire caliente de fuera quiere pasarle su calor al zumo fresco, pero el vacío le corta el camino, y el zumo sigue frío. Un termo nunca calienta ni enfría nada. Lo que hace es frenar el calor en los dos sentidos.

La tapa bien cerrada también ayuda. Sin ella, el vapor calentito se escaparía por arriba de tu sopa, y el aire caliente se colaría sobre tu zumo. Cuando enroscas la tapa, cierras la última puerta que quedaba abierta.

La palabra clave de hoy es vacío. El calor siempre pasa de lo caliente a lo frío, y el vacío entre las dos paredes del termo le corta el camino en los dos sentidos, así que la sopa guarda su calor y el zumo sigue frío.

La próxima vez que abras un termo, puedes sonreír y acordarte del pequeño espacio vacío que deja tu merienda justo como te gusta.

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