¿De verdad es antigua la luz de las estrellas que vemos?
En una noche despejada, puedes ver puntitos de luz diminutos sobre los tejados. Parece que brillan aquí mismo, ahora mismo. Pero ¿de verdad es antigua la luz de las estrellas que vemos?
El viaje empieza en una estrella, muy lejos en el espacio. La estrella fabrica su propia luz y la envía en todas direcciones. Una parte de esa luz va hacia la Tierra, donde tú vives.
La luz viaja rapidísimo, más rápido que cualquier cohete. Aun así, no puede saltar de una estrella a tu ventana en un instante. La luz necesita tiempo para cruzar el espacio que hay entre la estrella y tú.
Para hablar de esa distancia enorme, usamos una palabra: año luz. Un año luz es el camino que recorre la luz en un año. Imagina el viaje de un año entero como un solo camino larguísimo.
Para nuestro viaje, elijamos una estrella que esté a diez años luz. Su luz tiene que cruzar diez de esos caminos de un año antes de llegar a la Tierra. ¿Cuántos años crees que dura ese viaje?
¡Diez años! La luz de una estrella que está a diez años luz viaja durante diez años hasta llegar a ti. La luz que llega esta noche empezó su viaje antes de que nacieras, y siguió avanzando mientras tú crecías.
Cuando esa luz llega a tus ojos, te muestra la estrella tal como era hace diez años. Eso pasa porque la luz salió de la estrella entonces, no esta noche. Estás viendo una imagen del pasado.
Las estrellas que están más lejos nos envían luz que tarda todavía más en llegar. Parte de la luz de las estrellas que llega a tus ojos esta noche lleva cientos o miles de años viajando. Cuanto más largo es el viaje, más antigua es la luz.
Año luz. Sí, la luz de las estrellas que ves es antigua porque las estrellas están tan lejos que su luz tarda años en llegar hasta ti.
Esta noche puedes mirar las estrellas y disfrutar de la tranquila maravilla de una luz que viene de hace mucho tiempo.









