¿Por qué las huellas duran tanto tiempo en la Luna?
¿Alguna vez has pisado arena blanda con el pie descalzo? Siente cómo se hunde un poquito. Cuando levantas el pie, queda una huella. ¡Hasta puedes ver cada dedito!
Muy arriba, en el cielo de la noche, la Luna también tiene huellas. Llevan allí muchísimo tiempo. ¿Por qué las huellas duran tanto tiempo en la Luna?
Hace mucho tiempo, unos astronautas volaron hasta la Luna y caminaron por ella. Llevaban botas grandes y gruesas para proteger los pies. Paso a paso, cruzaron el suelo gris.
La Luna está cubierta de un polvo gris y suave, como harina muy fina. Con cada paso, el astronauta apretaba la bota contra ese polvo. Cada paso dejaba una huella muy clara.
Aquí en la Tierra, las huellas en la arena duran poco. El viento es aire que se mueve, y empuja la arena dentro de los huecos. La lluvia también las borra. Pronto la arena vuelve a quedar lisa y plana.
Pero en la Luna no hay nada de aire. La Luna es un lugar sin aire: eso quiere decir que no tiene aire a su alrededor. Si no hay aire, ¿qué crees que pasa con el viento allí?
En la Luna no hay viento, ni siquiera una brisita. Un lugar sin aire tampoco tiene nubes de lluvia. Allí no cae ni una sola gota. La Luna sigue quieta y callada, día tras día.
Así que nada llega a borrar las huellas. El polvo se queda justo donde está. Cada huella guarda su forma, tal como la dejó el astronauta, durante muchísimo tiempo.
Recordemos nuestra palabra: sin aire. La Luna es un lugar sin aire, así que ni el viento ni la lluvia llegan a borrar las huellas.
Dulces sueños, cariño, con suaves huellas grises descansando en la Luna tranquila.









