Nox y el secreto de la noche
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Nox y el secreto de la noche
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Chapitres
  • 1El niño que no podía dormir2:12
  • 2El susurro del viento2:06
  • 3El canto del río lejano2:01
  • 4El guiño de las estrellas1:59
  • 5La promesa de los sueños2:15
Texte synchronisé

Texte de l'histoire

El niño que no podía dormir
Nox y el secreto de la noche

Era de noche, una noche tibia y callada. En una casita junto al bosque, un niñito estaba acostado en su camita… con los ojos muy, muy abiertos.

La luna entraba por la ventana y pintaba todo de plata. Las sábanas, la almohada, las puntas de sus pies pequeñitos… todo brillaba un poquito, como cubierto de nieve suave.

El niño se dio la vuelta hacia un lado. Y luego hacia el otro. Acomodó la almohada, cerró los ojos con fuerza… pero el sueño no llegaba. No llegaba de ninguna manera.

Afuera, el mundo estaba oscuro y enorme. Se oían crujiditos, susurros, y algún sonido lejano que no sabía nombrar. El niño se tapó hasta la nariz.

Entonces… escuchó algo. Un sonido muy suave, muy cerca de la ventana. Un aleteo blandito, como de plumas. Fff… fff… fff.

El niño se asomó por encima de la sábana, despacito. Y allí, en la rama del viejo roble, justo frente a su ventana… había dos grandes ojos dorados que lo miraban con dulzura.

Era un búho. Un búho de plumas suaves y color de luna, con un penacho redondito sobre la cabeza. No daba ni una pizca de miedo. Al contrario… daba calma.

El búho inclinó la cabeza a un lado, y luego al otro, como hacen los búhos. Y con una voz redonda y blandita, susurró un saludo a través del cristal.

—Hola, pequeño —dijo el búho—. Me llamo Nox. Soy el guardián de la noche… y he visto que tus ojitos no quieren cerrarse.

El niño parpadeó, sorprendido. —¿Tú… hablas? —preguntó en un susurro tan bajito que casi no se oyó. Y Nox, muy despacito, asintió con la cabeza.

—Hablo cuando la noche está callada —dijo Nox—. Y esta noche está callada para ti. ¿Me dejas contarte un secreto? El secreto más dulce de todos.

El niño, que ya no tenía nada de miedo, asintió muy despacio. Y abrió la ventana apenas un poquito… para escuchar mejor.

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